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jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Escuchamos o no escuchamos?

Suele pasar que cuando hablamos nosotros, queremos que nos presten la máxima atención. Estás contándole a tu amigo la película de turno,lo mal que te va el coche o los pañales que has cambiado y quieres que te escuche como si fueras la única persona de este mundo (aunque ya hemos llegado a los 7.000 millones).La cosa cambia si somos nosotros los que tenemos que escuchar. Creo que muchas veces lo hacemos por compromiso, por cortesía y por educación. En otras ocasiones escuchamos porque nos interesa realmente lo que nos cuentan.Muchos adolescentes ( y también los que no somos adolescentes) de hoy en día tienen prioridades a la hora de escuchar y a la hora de oír. Cuando están en clase, algunos están pendientes de lo que dice el profesor de forma activa (escuchan) y a otros les suena un susurro, un murmullo o un aletear de mariposa (oyen). Si un día les dices que se van a quedar sin móvil, rápidamente se ponen en alerta y efectivamente escuchan las palabras que han salido de tu boca. Si suena la melodía del móvil,lo cogen apresuradamente porque estaban pendientes, y además escuchan atentamente y con disciplina todo lo que les dicen.
Si les mandas hacer su habitación o que vayan a tirar la basura, tendrás que repetirlo varias veces porque seguramente no lo habrán oído. Interesa o no interesa, creo que esa es una de las diferencias entre escuchar y oir...
Seguro que todos recordamos multitud de ocasiones donde nos ocurren todo tipo de anécdotas a la hora de comunicarnos. Y estoy hablando de los dos lados (cuando hablas y cuando escuchas). Un ejemplo muy gráfico es el de las entrevistas cortas en la televisión.Una opinión de cualquier dirigente, actor,empresario o futbolista donde la periodista solo tiene una o dos preguntas y cuando empieza a contestar, vemos como la entrevistadora mueve la cabeza de arriba a abajo afirmando al personaje que está pendiente de lo que dice. El otro ejemplo puede ser el de cualquier político que sube al estrado y que cuando comienza a  hablar, los parlamentarios no le hacen mucho caso (consultan el móvil,la hora o aprovechan para preguntar al compañero).
¿Escuchamos o no escuchamos?,depende tanto de lo que nos cuenten como de quién habla.Si es un profesor, un amigo,un conocido, un jefe, un cliente...
Una cosa está muy clara, tenemos dos oídos y una boca,pero muchas veces pienso que es al contrario...